Otra vez, al igual que ante Aucas, Vélez se clasifica de ronda de forma agónica. Y al igual que en la primera ronda, el encargado de darle la clasificación desde los once pasos fue Thiago Almada. El pase a los octavos de final de Sudamericana, es una noticia muy positiva para el equipo de Pellegrino. Sin embargo, hay que analizar el desarrollo de esta eliminatoria ante Peñarol.

Vélez
Thiago Almada le dio el pase a Vélez a Octavos De Final

Sumando ambos partidos, el jugado en el Amalfitani y el más reciente en el Estadio Campeón Del Siglo, Peñarol fue el mejor equipo en la eliminatoria. El equipo uruguayo, pudo llevar a cabo su plan de juego de buena manera. Tanto la primera parte del plan, donde buscaba evitar la profundización de Vélez, como la segunda, donde buscaba atacar los espacios en transiciones.

Por otra parte, Vélez no pudo desplegar su mejor fútbol. El mayor problema del equipo de Pellegrino, fue que en ataque posicional nunca funcionó como un bloque. El equipo siempre se hacía muy largo. No había asociaciones en corto, no se juntaban de buena manera y las distancia entre la primera línea y segunda era grande. Además, esto se sumó al poco movimiento de los delanteros para buscar desmarques o acciones de engaño. Todo esto, involucrando el buen trabajo del bloque defensivo de Peñarol, generaba que el equipo uruguayo encuentre superioridad numérica defensiva en todo sector de peligro.

Este problema en ataque posicional, generó que Peñarol explote sus transiciones defensa-ataque para hacer funcionar su segunda parte del plan. El fútbol funciona así. Si atacas mal, defendes mal. Con los descensos en apoyos de Terans y Britos, y el buen accionar de Rodriguez y Trindade para atraer al medio de Vélez, Peñarol encontraba ventajas. Las distancias entre Gianetti – Abram y los laterales y mediocampistas de Vélez eran espacio de explotación para el Aurinegro. Un Aurinegro, que por otra parte, tuvo grandes problemas para la finalización.

La parte positiva del equipo de longaniza, además de pasar de ronda, es que cuenta con muchísimo talento. Talento que por momentos, se hacía reflejar. En la ida, con Ricky Alvarez y Orellano que le dieron diferente dinámica al partido. En la vuelta, con un Thiago Almada que por momentos recibía entre líneas y generaba sensación de peligro. Sin olvidarnos por supuesto, de lo mucho que te puede dar Centurión.

Mas allá de lo negativo que pueda resultar este análisis, no hay que olvidarse que esto que le pasa a Vélez es algo normal. El fortín vive un curso nuevo a cargo de un nuevo entrenador. Lo más complicado para Pellegrino, y para cualquier nuevo DT de equipo, es lograr que sus once jugadores funcionen como un bloque dentro de la cancha. Esto se logra con trabajo. Capacidad, Vélez tiene de sobra.